Clasificación 2026
164/ 180
Puntuación: 27,89
Indicador político
145
27,24
Indicador económico
172
22,13
Indicador legislativo
147
36,19
Indicador social
158
32,03
Indicador de seguridad
171
21,83
Clasificación 2025
154/ 180
Puntuación: 31,45
Indicador político
137
32,01
Indicador económico
158
29,16
Indicador legislativo
148
36,87
Indicador social
157
33,07
Indicador de seguridad
165
26,15

A pesar de la tregua y el cese de las hostilidades entre el grupo rebelde hutí y el gobierno reconocido por la comunidad internacional, los periodistas siguen estando amenazados y los medios independientes son cada vez más frágiles.

Panorama mediático

Los medios yemeníes están polarizados por los distintos actores de los conflictos regionales que afectan al país y no tienen más opción que alinearse con el poder instaurado, en función de la zona de control en la que se encuentren, so pena de ser castigados. La web de la agencia nacional oficial Saba está actualmente bajo el control de los hutíes, pero el gobierno gestiona otro sitio con el mismo nombre. El medio digital independiente Al-Masdar es próximo al partido Islah, mientras que Al-Masirah es la principal cadena de los hutíes. En Internet, el acceso a los medios está bloqueado dentro del país desde que los hutíes tomaron las riendas del Ministerio de Telecomunicaciones.

Contexto político

Ofrecer información independiente en Yemen es difícil, ya que la prensa está controlada por los agentes del conflicto y son contados los periodistas extranjeros que acceden al terreno. Cualquiera que sea la zona en la que se encuentren, los reporteros están bajo vigilancia y pueden ser detenidos por una simple publicación en redes sociales. Para no ser represaliados, algunos deciden cambiar radicalmente de oficio, lo que no les priva de ser perseguidos por lo que escribieron previamente.

Marco legal

A pesar de la tregua, debido al conflicto el marco jurídico en el que trabajan los periodistas es muy complejo. Las leyes están desfasadas respecto a la realidad del terreno y los periodistas están sometidos a la aprobación de las autoridades, en función de la lealtad que tengan con ellas. El Parlamento, que propone las leyes, está paralizado por su división política: la mitad reconoce al gobierno y la otra mitad apoya a los rebeldes hutíes.

Contexto económico

Empresarios y políticos aprovechan el deterioro de la situación económica y de las condiciones de vida para comprar cabeceras de medios y a periodistas, que solo pueden trabajar libremente si disponen de otra fuente de ingresos. Solo se concede financiación a los medios leales a las autoridades, a los empresarios y a los líderes religiosos o políticos.

Contexto sociocultural

La religión, omnipresente en el país, impide a los periodistas abordar determinados temas considerados como problemas sociales, por el riesgo de ser acusados por líderes religiosos de ser “laicos”, “infieles” y “ateos”.

Seguridad

Los periodistas son objeto de secuestros por parte de los hutíes o del gobierno oficial. También son víctimas de violencia y ataques por parte de las milicias, que los transforman en blancos de atentados, asesinatos y amenazas de muerte. Cuando son detenidos, pueden ser víctimas de torturas y malos tratos. Cuatro periodistas acusados de espionaje para Arabia Saudí y condenados a muerte por los hutíes fueron liberados en 2023 tras un acuerdo entre Arabia Saudí e Irán, que condujo a una tregua entre sus respectivos aliados en Yemen: el gobierno de Adén y los rebeldes hutíes.