Clasificación 2026
50/ 180
Puntuación: 67,02
Indicador político
57
55,93
Indicador económico
66
45,85
Indicador legislativo
45
73,01
Indicador social
47
73,86
Indicador de seguridad
64
86,46
Clasificación 2025
34/ 180
Puntuación: 73,96
Indicador político
33
65,21
Indicador económico
48
52,02
Indicador legislativo
14
84,13
Indicador social
36
76,76
Indicador de seguridad
26
91,67

A pesar de gozar de un panorama plural, los medios siguen estando polarizados. Armenia se enfrenta a un nivel inédito de desinformación y discursos de odio, alimentados por las tensiones políticas internas, por problemas de seguridad relacionados con sus fronteras, y por la compleja situación del país entre Rusia y la Unión Europea.

Panorama mediático

La principal fuente de información son las redes sociales, que consultan a diario dos tercios de la población. Desde la “revolución de terciopelo” en 2018, el panorama mediático se ha reforzado, y los medios digitales como Civilnet.amhetq.amFactor.am Azatutyun.am cumplen con su papel de contrapoder, esencial para la democracia. Sin embargo, la mayoría de los medios audiovisuales o de prensa escrita, afiliados a importantes intereses políticos o comerciales, siguen siendo objeto de presiones sobre su línea editorial.  

Contexto político

La polarización de los medios es un reflejo del contexto político: gran parte de ellos es afín a los dirigentes que llegaron al poder en 2018, mientras que el resto sigue siendo fiel a los antiguos oligarcas. Sólo un puñado de medios son realmente independientes. Hay dos asuntos políticos especialmente delicados: las negociaciones con Azerbaiyán y las cada vez más tensas relaciones entre Armenia y Rusia. En este contexto, los periodistas se enfrentan cada vez más a campañas coordinadas de desinformación y a operaciones híbridas de influencia relacionadas con las tensiones geopolíticas, lo que altera aún más el espacio informativo. Algunos grupos políticos tienen a los periodistas en su punto de mira.  

Marco legal

Pese a la despenalización de la difamación y del establecimiento de un marco legal que garantiza la transparencia de la propiedad de los medios de comunicación, el marco jurídico que regula el sector no ofrece protección suficiente para la libertad de prensa y no es acorde con los estándares europeos. Las recientes reformas no han resuelto los problemas de la desinformación y los “procesos mordaza”. La administración limita el acceso a la información pública (rehúso de respuestas, retrasos, etc.).

Contexto económico

La mayoría de los medios están controlados por personas próximas a los partidos políticos o financiados por personalidades públicas influyentes. Solo unos pocos utilizan un sistema de suscripción de pago, y el mercado publicitario sigue estando escasamente desarrollado, lo que limita la independencia financiera de los medios privados. En lo que respecta a  los medios públicos, practican la autocensura con el gobierno. El nuevo marco legal, que garantiza la transparencia sobre la propiedad de los medios, sigue sin aplicarse. 

Contexto sociocultural

La profesión periodística es objeto de denigración y de un discurso de odio preocupante en Armenia. La retórica contra los medios, fomentada por las élites políticas, que los acusan de ser "corruptos" y estar al servicio de sus adversarios, genera un clima de intolerancia que dificulta el trabajo de los periodistas. Estos son regularmente objeto de insultos, agresiones y persecuciones judiciales abusivas por calumnias, lo que refuerza la autocensura.

Seguridad

Los periodistas son víctimas de constantes presiones, insultos o violencia por parte de los miembros electos de la mayoría, de la oposición, y de sus partidarios, ya sea en el Parlamento, en las calles o en las redes sociales. Generalmente, los actos violentos contra los periodistas quedan impunes.