Orfeo

En la mitología griega, Orfeo (en griego: Ὀρφεύς) fue un legendario músico y aedo, célebre por el poder sobrenatural de su lira: era capaz de conmover a dioses, hombres y la propia naturaleza. En la tradición clásica es conocido por su descenso al inframundo para intentar rescatar a su amada Eurídice. También fue considerado fundador o inspirador del orfismo, una corriente mistérica de la Antigüedad. Su mito es uno de los más oscuros y está cargado de simbolismo. Natural de Tracia, según la versión más extendida era hijo de Eagro y la musa Calíope. Los textos que más nos hablan de él son Las metamorfosis (canto X y XI) y las Geórgicas (libro IV).[1]
Figura y papel de Orfeo
[editar]A Orfeo se lo denomina como aedo o cantor (ἀοιδός),[2] músico (μουσικός),[3] poeta o creador (ποιητής),[4] teólogo (θεολόγος),[5] profeta o adivino (μάντις)[6] y sacerdote (ἱερεύς).[7] Si bien no se hallan los textos en los que hagan mención de él Homero y Hesíodo, ya era conocido en la época de Íbico (ca. 530 a. C.)[8] y Píndaro (522-442 a. C.) se refiere a él como «el padre de los cantos» (ἀοιδᾶν πατήρ).[9] Desde el siglo VI a. C. en adelante fue considerado como uno de los principales poetas y músicos de la Antigüedad, el inventor de la cítara y quien añadió dos cuerdas a la lira: antes, la lira tenía siete cuerdas; la lira de Orfeo, nueve, en honor a las nueve musas.[10]
Con su música y cantos Orfeo era capaz no solo de calmar a las bestias salvajes,[11] sino incluso de mover árboles y rocas[12] y también detener el curso de los ríos.[13] Conmovió el corazón de Hades y otros dioses subterráneos,[14] además de suspender temporalmente las torturas del inframundo.[15] Como músico célebre, fue con los argonautas en busca del vellocino de oro[16] y su música contrarrestó los cantos de las sirenas.[17]
Se le supone como uno de los pioneros de la civilización,[18] habiendo enseñado a la humanidad las artes de la medicina,[19] la escritura[20] y la agricultura.[21] En su aspecto más conectado con la vida religiosa, fue augur y profeta.[22] Practicó las artes de la magia, en especial la astrología.[23] Fundó o hizo accesibles muchos cultos importantes, como los de Apolo[24] y Dioniso;[25] instituyó ritos místicos, tanto públicos como privados;[24][25] prescribió rituales iniciatorios y de purificación.[24] Se dice que visitó Egipto y allí se familiarizó con los sacerdotes egipcios acerca de la doctrina de una vida futura.[26] Incluso los filósofos judíos de Alejandría se inventaron de forma espuria que Orfeo se familiarizó con los escritos de Moisés.[27]
Padres, patria, hechos y descendientes
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Según Apolodoro y un fragmento de Píndaro, el padre de Orfeo fue Eagro,[28][29] un rey de Tracia, o bien el propio dios Apolo.[28][30] Esto último es coherente con la devoción de Orfeo por este dios, que es el dios de la música. Su madre fue la más importante de las musas, Calíope,[31] o bien Polimnia, otra de las musas.[32] Otros dicen que su madre también pudo haber sido una de las hijas de Píero, hijo de Macedón,[33] y al menos una fuente dice que Menipe,[34] hija de Támiris.[35] La tradición más antigua dice que Orfeo era tracio.[36] Versiones tardías especifican que pertenecía a las tierras de los pimpleos,[37] pierios,[38] bistones,[39] cícones,[40] odrisios,[41] macedonios[42] o bisaltas.[43] Su lugar de nacimiento es Pimplea, cerca del monte Olimpo,[44] en ese lugar se casaron Eagro y Calíope.[45]
Se dice que estudió en Egipto[46] y que estableció el culto de Hécate en Egina.[47] Llevó a Laconia la adoración de Deméter Ctonia.[48] y la de las Κόρες Σωτείρας («doncellas salvadoras»).[49] Parece ser que en el monte Taigeto los pelasgos guardaban una imagen de madera de Orfeo en el santuario de Deméter eleusina.[50] Según Diodoro Sículo, Museo de Atenas también era hijo de Orfeo.[51] Otro hijo de Orfeo, Ortes, fue el antepasado legendario de los poetas Homero y Hesíodo.[52] Según Clemente Orfeo fue amado por el propio Apolo.[53]
Expedición de los argonautas
[editar]A pesar de su origen tracio, Orfeo se unió a la expedición de los argonautas.[54] Tomando la lira, entonaba un canto y los remeros golpeaban el mar con sus remos al compás de su música.[55][56] Las sirenas cantaban con sus voces melodiosas pero Orfeo tomó su lira y entonó un canto, y el sonido de la lira superó sus voces.[57] Estas vivían en la isla florida de Antemóesa[58] y hechizaban a cuantos hombres llegan hasta ellas; quien se acerca ignorante y escucha su voz ya nunca vuelve a casa.[59] Butes, aunque Orfeo intentaba distraerlo con sus cantos al son de la cítara, sucumbió al encanto de las sirenas y se tiró al mar para llegar nadando hacia ellas;[56] arrastrado por el oleaje, Afrodita lo mantuvo a salvo en Lilibeo.[60]
Catábasis y rescate de Eurídice
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La historia más conocida sobre Orfeo es la que se refiere a su esposa Eurídice. Su trágica muerte cuenta con dos variantes en la literatura latina: según Virgilio, la joven murió al ser mordida por una serpiente en la hierba mientras huía desesperadamente del pastor Aristeo, quien intentaba forzarla;[61] por el contrario, Ovidio recoge otra tradición que afirma que el hecho fatal ocurrió mientras paseaba felizmente por el prado acompañada por un séquito de náyades, momento en el que pisó el reptil venenoso.[62]
Tras la tragedia, Orfeo se retiró a las tierras de Tracia. En las orillas del río Estrimón —tal como evoca Virgilio en su lamento helado—, el músico se lamentaba amargamente por la pérdida de Eurídice. Consternado por el luto, Orfeo tocó canciones tan tristes y cantó tan lastimeramente que todas las ninfas de los bosques y todos los dioses del Olimpo lloraron al escucharlo; conmovidos por su dolor, le aconsejaron que descendiera al inframundo (recorriendo el camino de la catábasis) en busca de su amada, una hazaña reservada solo a los héroes.[63]
Durante el peligroso camino en las profundidades del inframundo, Orfeo tuvo que sortear muchos peligros y cruzar la laguna Estigia. Empleando el poder divino de su música, hizo detenerse los tormentos del inframundo por primera y única vez: Ovidio detalla de forma bellísima cómo Tántalo olvidó su sed, la rueda de Ixión se detuvo, los buitres dejaron de roer el hígado de Ticio, las Danaides soltaron sus cántaros y Sísifo se sentó sobre su roca a escuchar.[64]
Llegado el momento cumbre, Orfeo entonó un canto suplicante ante los soberanos de las sombras. Con su poesía, ablandó los corazones de Hades y Perséfone, logrando un hecho inaudito: que las Erinias (Furias) lloraran por primera vez. Los dioses ctónicos permitieron a Eurídice que volviera con Orfeo al mundo de los vivos, pero con una condición inquebrantable impuesta por Hades: él debía caminar delante de ella durante el ascenso y no mirar atrás bajo ningún concepto, hasta que hubieran alcanzado por completo el mundo superior y los rayos del sol bañasen a la mujer. Sin embargo, como sentenciaría Virgilio, una repentina locura nacida del amor hizo que el músico se girase justo antes de la línea de salida, perdiendo a su esposa para siempre.[65]
Según opinión de Platón, los dioses del infierno solo presentaron a Orfeo una aparición de Eurídice. No le entregaron a su esposa porque les parecía que se mostraba cobarde, y no había tenido el arrojo de morir por amor, sino que había buscado el medio de penetrar con vida en el Hades.[66] Pausanias indica que el lugar donde ocurrió este mito era Aorno, en Tesprótide, donde había un oráculo de los muertos.[67]
Muerte de Orfeo
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Según cuenta Ovidio, Orfeo intentó regresar al inframundo, pero Caronte le negó el paso por el río Leteo, así que Orfeo se retiró a los montes Ródope y Hemo, donde permaneció tres años evitando la unión amorosa con cualquier mujer, a pesar de que se le ofrecieron muchas ninfas. Orfeo seguía cantando y tocando la lira, lo que provocó que los árboles se conmovieran.[68]
En esos montes, fue visto por las bacantes tracias que se sintieron despreciadas por él. Apresaron a los animales que lo acompañaban y a él lo apedrearon, lo despedazaron y esparcieron sus miembros. Su cabeza y su lira fueron arrojadas al río Hebro; esos restos fueron a parar al mar, y, cerca de la isla de Lesbos, una serpiente quiso comerse la cabeza de Orfeo, pero Apolo la transformó en piedra. Por su parte, Dioniso castigó a las bacantes convirtiéndolas en árboles. Mientras, el alma de Orfeo encontró a la de Eurídice en el inframundo, y desde ese momento son inseparables.[69]
En otra versión, que fue recogida por Eratóstenes y que se remonta a la obra perdida de Esquilo Las basárides, Orfeo, al final de su vida, desdeñó el culto a Dioniso, del que antes presidía los misterios. En cambio, consideró a Helios, su verdadero padre, a quien llamó Apolo, como el principal dios. Por ello, mientras Orfeo se encontraba en el monte Pangeo esperando la salida del sol, Dioniso, celoso de Helios, envió a las ménades para que lo despedazaran. Pero unas ninfas reunieron sus pedazos y los enterraron en un lugar llamado Libetros, cerca del monte Olimpo. Mientras, la lira fue colocada por Zeus entre las constelaciones.[70][10]
Otras versiones, recogidas por Pausanias, señalaban que Orfeo obligaba a los maridos de las mujeres de Tracia a que lo siguieran en sus viajes. Por eso lo mataron mientras estaban embriagadas de vino, y por ello se estableció la costumbre de que los hombres salieran a combatir tras haber bebido. También se contaba que a Orfeo lo había matado un rayo enviado por Zeus en castigo por haber enseñado a los hombres misterios inauditos. Otros contaban que, subiendo del averno, Orfeo se había vuelto para ver si lo seguía Eurídice, y al no verla, se suicidó. Los tracios decían que los ruiseñores que más alto y mejor cantaban eran los que anidaban en la tumba de Orfeo.[71]
Por su parte, Higino recoge otras dos tradiciones. Calíope, madre de Orfeo, había participado como juez en la disputa entre Afrodita y Perséfone por la posesión de Adonis. Afrodita, al no satisfacerle el veredicto, hizo que todas las mujeres tracias se enamoraran de Orfeo hasta tal punto que llegaran a despedazarlo. Otros contaban que la causa había sido que Orfeo había sido el primero en mantener relaciones amorosas con hombres, lo que había supuesto una ofensa para las mujeres.[72]
Según Platón, los dioses impusieron a Orfeo el castigo de morir a manos de mujeres por no haber tenido el arrojo de morir por amor como Alcestis, hija de Pelias, que había muerto en lugar de su marido Admeto.[66] Dice Fanocles que Orfeo amó a Calais, el hijo de Bóreas, pues se sentaba a menudo en umbríos bosques a cantar su deseo, mas sin tener el ánimo en paz, porque desveladoras inquietudes su alma siempre consumían al contemplar al floreciente Calais. Las bistónides, intrigando contra Orfeo y rodeándolo, lo mataron usando puñales afilados, porque fue entre los tracios el primero en mostrar el amor masculino sin aceptar deseos de mujer. Le cortaron la cabeza y la arrojaron al mar junto a su lira, y es por eso que todavía expían su castigo las mujeres por aquel asesinato.[73]
Sepulcro de Orfeo
[editar]La tradición que sostenía que los restos de Orfeo habían estado en un principio en Libetros recogía la leyenda de que un oráculo de Dioniso había dicho que cuando el sol viera los restos de Orfeo la ciudad de Libetros sería destruida por ataque de jabalí. Pues bien: un pastor se acostó junto al sepulcro de Orfeo, empezó a cantar versos de este entre sueños y unos agricultores y otros pastores se reunieron para oír el canto, se empezaron a pelear por estar más cerca del cantor y acabaron rompiendo la columna y la urna que contenía los restos, que quedaron expuestos al sol. La noche siguiente llovió mucho, y el río Sys («Jabalí»), que bajaba del monte Olimpo, arrasó la ciudad y murieron todos sus habitantes y sus animales. Después, los restos de Orfeo fueron trasladados a Díon.[74]
Decía la tradición que los restos mortales de Orfeo estaban encima de una columna situada en Pieria,[75] en el camino que iba desde la ciudad de Díon hasta el monte Helicón. También hay un río llamado Helicón que desaparecía bajo tierra y luego volvía a aparecer. Decía del río la tradición que antaño discurría por la superficie, y que después se había escondido bajo tierra para evitar que las que habían matado a Orfeo pudieran purificarse en sus aguas.[76]
Poemas y ritos órficos
[editar]Platón critica la cobardía de Orfeo por no morir por amor, pero menciona detalladamente a los ‘libros de Orfeo’, manuales rituales que usaban los sacerdotes órficos para ofrecer purificaciones de pecados.[77] Al hablar del alma y el cuerpo, Platón asocia a los órficos (οἱ ἀμφὶ Ὀρφέα) con la idea de que el cuerpo es una prisión, vinculando indirectamente el nombre con los misterios del inframundo y el rescate del alma.[78]
Como a otras figuras humanas legendarias como Bacis, Museo, Abaris, Aristeo, Epiménides y la Sibila, se ha atribuido a Orfeo un gran número de poemas religiosos griegos en hexámetro. De la vasta literatura solo sobreviven dos ejemplos completos: un conjunto de himnos compuestos en algún momento del siglo III o del siglo II a. C. y una Argonáutica órfica compuesta entre los siglos VI y IV a. C.. La literatura órfica temprana que puede datar del siglo VI a. C. sobrevive solo en fragmentos de papiro y en citas de autores posteriores.
Además de servir de almacén de datos mitológicos, la poesía órfica ha sido recitada en ritos mistéricos y rituales de purificación. Platón, en particular, habla sobre una clase de sacerdotes mendicantes que ofrecían a los ricos, mediante sacrificios y encantamientos, purificaciones de crímenes que hubieran podido cometer ellos o sus antepasados. Añade que estas prácticas, llamadas «iniciaciones a los misterios» se apoyaban en libros de Orfeo y Museo.[79] Aquellos que eran especialmente devotos de estos rituales y poemas frecuentemente practicaban el vegetarianismo y la abstinencia sexual, y evitaban comer huevos. Esta costumbre llegó a ser conocida como «vida órfica» (Orphikos bios).
Orfeo en las artes y la cultura
[editar]El mito de Orfeo ha ejercido una profunda influencia sobre la cultura occidental desde la Antigüedad hasta la actualidad. Su figura ha inspirado a artistas, escritores, músicos y cineastas, convirtiéndose en uno de los temas más representados de la tradición clásica. Su descenso al inframundo, el amor por Eurídice y el poder transformador de la música han sido reinterpretados en múltiples épocas y estilos.
En las artes plásticas, Orfeo ha sido representado tanto como músico capaz de hechizar a la naturaleza como en el episodio de su muerte a manos de las ménades. Entre las obras más conocidas destacan La muerte de Orfeo de Alberto Durero, Émile Lévy y Émile Bin, así como el simbolista Jean Delville, que plasmó el tema en su pintura Orfeo muerto.
En la música, el mito ha tenido una importancia excepcional, especialmente en el desarrollo de la ópera. La obra La fábula de Orfeo (1607), de Claudio Monteverdi, es considerada una de las primeras grandes óperas de la historia. A ella siguieron numerosas adaptaciones, entre las que destacan Euridice de Jacopo Peri (1600) y Giulio Caccini (1600), Orfeo Dolente de Domenico Belli, La descente d'Orphée aux enfers de Marc-Antoine Charpentier, Orpheus de Reinhard Keiser, L'Orfeo de Antonio Sartorio, Orfeo ed Euridice de Johann Joseph Fux y, sobre todo, la célebre reforma operística de Christoph Willibald Gluck con Orfeo y Eurídice (1762). También sobresalen L'anima del filosofo ossia Orfeo ed Euridice de Joseph Haydn, Orpheus de Hans Werner Henze, Orphée de Philip Glass y la reorquestación de L'Orfeo realizada por Carl Orff. El mito inspiró igualmente la opereta Orfeo en los infiernos de Jacques Offenbach, una ópera bufa de gran éxito.
La figura de Orfeo también ha dado lugar a composiciones de otros géneros musicales. Entre ellas figuran la cantata Orphée de Jean-Philippe Rameau, la oda When the fair Consort, o Orpheus and Euridice de William Hayes, el poema sinfónico Orpheus de Franz Liszt, el ballet Orpheus de Igor Stravinsky y el poema electrónico Orpheus (2022) de Fabio Mengozzi. Asimismo, la leyenda continúa inspirando la música contemporánea, como demuestra el musical Off-Broadway Hadestown, de Anaïs Mitchell, ambientado durante la Gran Depresión estadounidense; la composición «Orpheus» de Anthony Hopkins; o el álbum Reflektor (2013) del grupo canadiense Arcade Fire, que incluye las canciones «Awful Sound (Oh Eurydice)» e «It's Never Over (Oh Orpheus)», inspiradas en el mito.
En la literatura, Orfeo ha sido una referencia constante para poetas y escritores. En lengua española aparece en la obra de Luis de Góngora, mientras que Francisco de Quevedo le dedicó el poema Un Orfeo burlesco y Juan de Jáuregui desarrolló extensamente el mito en un poema dividido en cinco cantos, publicado en 1624. Ya en el siglo XX, Rainer Maria Rilke publicó su célebre colección Los sonetos a Orfeo (Sonette an Orpheus, 1923), una de las reinterpretaciones modernas más influyentes del personaje. Más recientemente, el poeta Juan Carlos Villavicencio publicó el poema «Orfeo i Eurídice» en Descontexto (2016).
En el cine, el mito ha sido llevado a la gran pantalla en numerosas ocasiones. Jean Cocteau realizó una influyente trilogía cinematográfica inspirada en Orfeo, mientras que Marcel Camus trasladó la historia a los carnavales de Río de Janeiro en Orfeo negro (Orfeu Negro, 1959). Por su parte, Alain Resnais, en Aún no han visto todo (Vous n'avez encore rien vu, 2012), reflexionó sobre la vigencia del mito mediante la representación simultánea de varias versiones teatrales de la historia de Orfeo y Eurídice.
El mito también ha inspirado el ballet, destacando Orpheus (1948) de Igor Stravinsky y la ópera-ballet Orpheus und Eurydice, compuesta por Heinrich Schütz para la corte de Dresde en 1638, cuya música no se ha conservado.
Paralelos en otras culturas
[editar]En los tres mitos que se relatan es la mujer la que desaparece o se convierte en estatua sal o piedra; en el mito de Orfeo y Eurídice es Orfeo quien desobedece y vuelve la mirada, en los otros es ella la que «desobedece».
La mujer de Lot y Sodoma (Biblia)
[editar]El mito de Orfeo y Eurídice, y en concreto la prohibición de mirar atrás cuando sale del inframundo delante de Orfeo (y desaparecer) es similar a la historia bíblica de la mujer de Lot, quien al darse la vuelta cuando huía de Sodoma, (desobedeciendo el mandato de Yahveh) se convirtió en estatua de sal, en castigo divino por su falta de fe y apego a su pasado (la ciudad).
Jeju y las estatuas de piedra (Corea)
[editar]En el libro Imposible decir adiós, de la escritora coreana Han Kang, evoca la masacre de Jeju 1948, la masacre de la Liga Bodo y la masacre en la cueva de Goyang Geumjeong, ambas de 1950 (en el libro Actos humanos trata la masacre de Gwangju de 1980, ciudad natal de la autora). Menciona en su novela una leyenda similar a la de Orfeo y Eurídice que se desarrollaría en las montañas de la isla de Jeju, en Corea del Sur. La historia cuenta que un viejo que mendigaba en una aldea solo fue atendido por una mujer que vivía sola. En agradecimiento el mendigo le dijo que a la mañana siguiente subiera a la montaña antes del amanecer y que pasara lo que pasara no se volviera a mirar atrás. La mujer siguió el consejo pero a mitad de la montaña se produjo un maremoto o una lluvia torrencial que se tragó la aldea y entonces la mujer se volvió y quedó petrificada, convertida en roca.[80]
Izanagi y el inframundo (Japón)
[editar]Izanagi y su esposa Izanami son deidades de Japón. Cuando Izanami murió dando a luz, Izanagi intentó inútilmente rescatarla del Yomi (el inframundo).
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana, voz «Orfeo»
- ↑ Píndaro: odas píticas IV, 176-177
- ↑ Platón: El banquete, 179d
- ↑ Heródoto: Historias II, 53
- ↑ Aristóteles: Metafísica XIV, 1091b 4 y Acerca del alma I, 410b 28
- ↑ Eurípides: Reso, 943-945
- ↑ Aristófanes: Las ranas, 1032; Eurípides: Reso, 943-945
- ↑ Íbico, fragmento 306 PMG (Poetae Melici Graeci, ed. Page)
- ↑ Píndaro: odas píticas IV, 176
- 1 2 ERATÓSTENES: Catasterismos (Καταστερισμοί) 24.
- ↑ Eurípides: Ifigenia en Áulide, 1211-1214
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas I, 26-31
- ↑ Horacio: Odas I, 12, 7-12
- ↑ Ovidio: Las Metamorfosis X, 40-47. «Por primera vez entonces, vencidas por el canto, se humedecieron —es fama— las mejillas de las Euménides (Furias), y ni la regia esposa (Perséfone) ni el que gobierna los abismos (Hades) pudieron decir que no al suplicante».
- ↑ Virgilio: Geórgicas IV, 481-484. Virgilio detalla el efecto exacto sobre los castigados: la rueda de Ixión se detuvo, el perro Cerbero se quedó petrificado con las tres bocas abiertas, y Tántalo olvidó su sed. Ovidio (Las metamorfosis X, 41) añade que Tántalo no intentó capturar el agua que se le escapaba y que la roca de Sísifo se detuvo para escuchar
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas I, 23-25
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas IV, 891-909
- ↑ Horacio: Arte poética (391–393). El poeta romano afirma que Orfeo impidió que los hombres primitivos se mataran entre sí, apartándolos de la vida salvaje y la antropofagia. Por esto se le llama el primer civilizador ("sacer craterque deorum").
- ↑ Plinio el Viejo: Historia natural, XXX, 2. Plinio atribuye formalmente a Orfeo la introducción de la medicina sumada a las artes mágicas y los remedios basados en la naturaleza tracia. Asimismo, Pausanias (Descripción de Grecia IX, 30, 4) señala que Orfeo descubrió remedios contra enfermedades y purificaciones para crímenes.
- ↑ Alcidamante de Elea: Odiseo, 24 (siglo IV a.C.). En este tratado clásico, se afirma explícitamente que Orfeo fue quien inventó o introdujo el alfabeto y el arte de la escritura (γράμματα) a los griegos, antes de que Cadmo o Palamedes lo modificaran.
- ↑ Temistio: Discursos, XXX; Aristófanes: Las ranas, 1032. Se le asocia con la enseñanza de la vida sedentaria y el cultivo de la tierra en lugar de la caza salvaje. El autor latino Horacio también bromea diciendo que Orfeo enseñó a los hombres a saciar su hambre comiendo frutas de árbol y vegetales en lugar de carne humana.
- ↑ Estrabón: Geografía, VII, fragmento 18. El geógrafo detalla que Orfeo se dedicaba a la música, pero simultáneamente a la adivinación (manteia), la interpretación de los oráculos y la iniciación en los misterios profundos.
- ↑ Luciano de Samosata: Sobre la astrología, 10. Luciano dedica un pasaje entero a explicar que la lira de Orfeo no movía piedras por música física, sino que sus siete cuerdas representaban los siete planetas errantes del cosmos. Afirma que Orfeo enseñó la ciencia de los astros a los griegos y que, al no comprender su ciencia astronómica, la gente inventó el mito de que su música hechizaba la naturaleza.
- 1 2 3 Platón: República, II, 364e. Platón documenta la existencia de sacerdotes itinerantes que llevaban "libros de Orfeo y Museo" (βίβλων ὅμαδον Ὀρφέως) bajo el brazo para ofrecer ritos de purificación (katharmoi) y liberaciones de culpas tanto a ciudadanos individuales (privados) como a ciudades enteras (públicos).
- 1 2 Diodoro Sículo: Biblioteca histórica III, 64, 4 y IV, 25, 2-4. Diodoro afirma de forma tajante que Orfeo viajó a Egipto, adaptó los ritos del dios Osiris y los trasladó a Grecia transformándolos en los misterios y mitos de Dioniso.
- ↑ Diodoro Sículo: Biblioteca histórica I, 96, 2-6. Diodoro detalla formalmente que Orfeo adoptó de los sacerdotes egipcios las creencias sobre el castigo de los impíos, el juicio de las almas y los Campos Elíseos, diseñando a partir de allí su propia mitología sobre el descenso al inframundo.
- ↑ Pseudo-Justino: Discurso a los griegos (Cohortatio ad Graecos), 15 y Clemente de Alejandría: Stromata, V, 12. Esta idea fue desarrollada por los filósofos judíos de Alejandría (como Aristóbulo) y adoptada por los primeros Padres de la Iglesia cristiana. Se citaba un poema falsamente atribuido a Orfeo, conocido como el Testamento de Orfeo o Diatheke. En este poema, un Orfeo arrepentido de su politeísmo le habla a su hijo Museo y admite que, tras viajar a Egipto y leer la Ley de "aquel que nació de las aguas" (Moisés), descubrió que solo existe un Dios único y verdadero que rige el cosmos.
- 1 2 Biblioteca mitológica I, 3, 2.
- Texto italiano, en el sitio Iconos, de la Cátedra de Iconografía e Iconología del Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de Roma La Sapienza.
- Texto francés.
- Texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus; ed. de 1921 de James Frazer.
- ↑ PÍNDARO fragmento 126, línea 9, citado por Kerényi (1959).
- ↑ Píndaro: odas píticas IV, 177
- ↑ Orfeo es hijo de Eagro o Apolo y de la musa Calíope: Biblioteca mitológica I, 3, 1.
- ↑ Escolio de las Argonáuticas de Apolonio (1.23), con cita de Asclepíades como autoridad.
- ↑ PAUSANIAS: Descripción de Grecia IX, 30, 4.
- ↑ Menipe: Μενίππη / Menippē.
- ↑ TZETZES: Quilíadas 1.12, línea 306.
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas I, 23–34; Apolodoro: Biblioteca mitológica I 9,16; Ovidio: Las metamorfosis X, 1–11.66
- ↑ Estrabón: Geografía VII, fragmentos 17 y 18; Apolonio de Rodas: Argonáuticas I, 23-34)
- ↑ Estrabón: Geografía X 3, 17 y VII, fr. 17-18; Apolonio de Rodas: Argonáuticas I, 23-34; Pausanias: Descripción de Grecia IX 30, 4-11 y IX 29, 3
- ↑ Argonáuticas órficas, 31; Ovidio: Fastos III, 547; Ovidio: Las metamorfosis XI, 1; Estacio: Silvas V 3, 241
- ↑ Pseudo-Plutarco: Sobre los ríos, 24
- ↑ Nono de Panópolis: Dionisíacas, varios pasajes (especialmente libros 13 y 44). Sitúa su nacimiento cerca del monte Ródope.
- ↑ Estrabón: Geografía, 7, fr. 18 (situaba a Orfeo en las proximidades del Olimpo y Pieria); Pausanias: Descripción de Grecia IX 30, 4–12 (tumba de Orfeo en Libetra, Pieria, Macedonia)
- ↑ TZETZES: Quilíadas, 1.12, línea 305
- ↑ ESTRABÓN: Geografía VII, 7.
- ↑ APOLONIO: Argonáuticas, I, 23–34.
- ↑ DIODORO SÍCULO: Biblioteca histórica 4.25.2–4.
- ↑ Descripción de Grecia, II, 30.1.
- ↑ Descripción de Grecia III, 14.1.
- ↑ Descripción de Grecia III, 13.1
- ↑ Descripción de Grecia III, 20.1
- ↑ Biblioteca histórica IV 25.1–2
- ↑ Certamen de Homero y Hesíodo, 45 s.: de Orfeo nació Ortes, de Ortes nació Harmónides, de él Filoterpes, de él Eufemo, de él Epífrades, de él Melanopo, de éste Dío y Apeles, de Dío y Piquimeda, la hija de Apolo, Hesíodo y Perses, de Perses Meón y de la hija de Meón y el río Meles Homero.
- ↑ Clemente de Alejandría: Homilías V, 15.
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas I, 23-34
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas I, 496-511
- 1 2 HIGINO: Fábulas (Fabulae) 14.27; 14.32.
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas IV, 891-919
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas IV, 892; Estrabón: Geografía VI, 1, 1
- ↑ Homero: Odisea XII, 39-54; XII, 158-200
- ↑ Apolodoro: Biblioteca mitológica I, 9.25
- ↑ Virgilio: Geórgicas IV, 453-459
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis X, 8-10
- ↑ Virgilio: Geórgicas IV, 508-510
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis X, 41-44
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis X, 50-52
- 1 2 PLATÓN: El banquete, 179d.
- Texto español en Wikisource.
- ↑ Descripción de Grecia IX, 30, 6.
- ↑ Las metamorfosis X, 79 - 105.
- Texto español en Wikisource.
- ↑ Las metamorfosis XI, 1 - 84.
- Texto español en Wikisource.
- ↑ Véase el apartado «Mitología» del artículo dedicado a la constelación de la Lira.
- ↑ PAUSANIAS: Descripción de Grecia, IX, 30, 5-6.
- IX, 30: texto francés en el sitio de Philippe Remacle.
- Texto griego, en el mismo sitio.
- Texto inglés en el Proyecto Perseus: 5; 6.
- IX, 30: texto francés en el sitio de Philippe Remacle.
- ↑ HIGINO: Astronomía poética (Astronomica) 7, 3.
- Texto inglés en el sitio Theoi.
- ↑ Fanocles: Amorcillos o los bellos; citado en Estobeo, 64, 14, volumen IV, pág. 461 Hense.
- ↑ Descripción de Grecia, IX, 30, 9 - 11.
- IX, 30: texto francés
- Texto inglés en el Proyecto Perseus: 9; 10; 11.
- ↑ Biblioteca mitológica, pág. 43. Alianza Editorial. 2004. ISBN 84-206-5808-1.
- ↑ Descripción de Grecia, IX, 30, 7 - 8.
- IX, 30: texto francés.
- Texto inglés en el Proyecto Perseus: 7; 8.
- ↑ Platón: El Banquete, 179d; República, 364e
- ↑ Platón: Crátilo, 400c
- ↑ PLATÓN: La república.
- Texto español en PDF. Introdúzcase en la casilla de busca la expresión «VII», que corresponde a la parte en la que, al final, se hace mención de Orfeo, cuyo nombre puede emplearse también para hallar la frase concreta en la que se lo nombra.
- Texto griego en Wikisource.
- Texto español en PDF. Introdúzcase en la casilla de busca la expresión «VII», que corresponde a la parte en la que, al final, se hace mención de Orfeo, cuyo nombre puede emplearse también para hallar la frase concreta en la que se lo nombra.
- ↑ Kang, Han (2021). Imposible decir adiós, Random House, 2024, ISBN 978-84-397-4500-6, p. 187.
Enlaces externos
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Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Orfeo.
- Orfeo y Eurídice, en el sitio web Iconos, de la cátedra de Iconografía e Iconología del Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de Roma La Sapienza (en italiano).
- Iconografía y referencias, en el mismo sitio.
- OVIDIO:
- Canción de Orfeo: proemio; en Las metamorfosis, X, 148-154. Texto español en Wikisource.
- Texto latino en Wikisource.
- Muerte de Orfeo; en Las metamorfosis, XI, 1-84. Texto español en Wikisource.
- Texto latino en Wikisource.
- Canción de Orfeo: proemio; en Las metamorfosis, X, 148-154. Texto español en Wikisource.
- Fragmentos órficos: ed. de 1922 de Otto Kern; facsímil electrónico en Internet Archive.
- FILÓSTRATO EL JOVEN: Cuadros o Imágenes (Εικόνες).
- Traducción al francés en el sitio web de Philippe Remacle.
- VI: Orfeo ( Ὀρφεύς).
- Traducción al inglés de Arthur Fairbanks publicada en la Loeb Classical Library en 1931: reproducción en el sitio web Theoi.
- Texto griego, en Wikisource.
- Traducción al inglés de Arthur Fairbanks publicada en la Loeb Classical Library en 1931: reproducción en el sitio web Theoi.
- ERATÓSTENES: Catasterismos (Καταστερισμοί).
- 24: Lira (Λύρα; Lyra): la lira de Orfeo.
- Texto latino en Google Libros; facsímil electrónico.
- Texto griego en Internet Archive; facsímil electrónico.
- Véase el apartado «Mitología» del artículo dedicado a la constelación de la Lira.
- Texto griego en Internet Archive; facsímil electrónico.
- Texto latino en Google Libros; facsímil electrónico.
- 25: Cisne (Κύκνος; Cygnus): el cisne en que se transformó Zeus para seducir a Leda, o el cisne en que fue transformado Orfeo tras su muerte, o Cicno.
- Texto latino en Google Libros; facsímil electrónico.
- Texto griego en Internet Archive; facsímil electrónico.
- Texto latino en Google Libros; facsímil electrónico.
- 24: Lira (Λύρα; Lyra): la lira de Orfeo.
- HIGINO: Astronomía poética (Astronomica).
- 7: Lira.
- Texto inglés en el sitio web Theoi; trad. de 1960 de Mary Grant.
- 8: Cisne.
- Texto inglés en Theoi; trad. de 1960 de Mary Grant.
- 7: Lira.
- BULFINCH, Thomas: Mitología de Bulfinch (Bulfinch's Mythology).
- I: La era de la fábula o Historias de dioses y héroes (The Age of Fable o Stories of Gods and Heros, 1855).
- I, 24: Orfeo y Eurídice; Aristeo; Anfión; Lino; Tamiris; Marsias; Melampo; Museo (Orpheus and Eurydice - Aristæus - Amphion - Linus - Thamyris - Marsyas - Melampus - Musæus): texto en inglés en el sitio web Internet Sacred Text Archive.
- El mismo texto en Wikisource.
- Traducción portuguesa en Wikisource.
- I: La era de la fábula o Historias de dioses y héroes (The Age of Fable o Stories of Gods and Heros, 1855).
- DIELS, Hermann Alexander: Fragmentos de los presocráticos (Die Fragmente der Vorsokratiker). La primera edición se hizo en 1903 en Berlín, y fue dirigida por el propio Diels. A partir de la 5.ª, sustituiría a Diels Walther Kranz.
- 66: Orpheus.
- Texto griego: 1.ª ed., de 1903, en facsímil electrónico en Internet Archive.
- 66: Orpheus.
- PALÉFATO: Sobre fenómenos increíbles (Περὶ ἀπίστων); XXXIII: Sobre Orfeo (Περὶ Ὀρφέως).
- Traducción de 1838, al francés, de Félix Van Hulst, de la Universidad de Lieja; en Wikisource.
- COMPTON, Todd M.: Victim of the Muses: Mythical Poets (Víctima de las musas: los poetas míticos), en Victim of the Muses: Poet as Scapegoat, Warrior and Hero in Greco-Roman and Indo-European Myth and History (Víctima de las musas: el poeta como chivo expiatorio, guerrero y héroe en el mito y en la historia grecorromanos e indoeuropeos), 2006.
- Texto Archivado el 21 de septiembre de 2019 en Wayback Machine., en inglés, en el sitio del Centro de Estudios Helénicos (CHS o Center for Hellenic Studies), institución de Washington afiliada a la Universidad de Harvard y dirigida por Gregory Nagy.
- Imágenes de Orfeo, en el sitio web del Instituto Warburg.
- Orfeo en el Proyecto Perseus.