¿Se ha incomodado conmigo? ¿Principia ya a pagarme el aborrecimiento de que tanto le he hablado? -¡Dejémonos de
tonterías, Capitán! -contestaba ella-.
Pedro Antonio de Alarcón
-¡No diga sandeces! -atajó el jardinero-. No le meta esas
tonterías en la cabeza. Una mujer no necesita talento. Lo que le hace falta es cuerpo, un cuerpo sano y dispuesto, y saber atender a sus pucheros, para que no se quemen las papillas.
Hans Christian Andersen
¡Y qué chocante va a resultar la dirección! ¡Dios mío, qué tonterías tan grandes estoy diciendo! Justo en este momento, su cabeza chocó con el techo de la sala: en efecto, ahora medía más de dos metros.
No creo, dijo Sócrates, que aunque alguno nos oyera, y fuera además un autor de comedias, pudiera reprocharme que no hago más que decir tonterías ni que hablo de cosas que no nos interesan de cerca.
Cuando se tienen unos padres tan padres como los tuyos, ricos e influyentes, la mesa está puesta, ¿¡para qué preocuparse en
tonterías!?
Antonio Domínguez Hidalgo
No, no, no. Abdalá el Susi no cometería ninguna de estas
tonterías. Primero descubriría a los contrabandistas, si podía, y luego vería el Alto Comisionado.
Roberto Arlt
Quién había de decirme que de un momento a otro me asaltaría esta duda... ¿Es buena la humanidad! ¿Es malvada?... ¡Bah! ¡
Tonterías adolescentes! Tal vez... pero sin embargo... cuando...
Antonio Domínguez Hidalgo
Por eso, discúlpenme que yo me enfervorizó un poco cuando hablo, pero la verdad es que lo siento así y creo que tenemos una magnífica oportunidad de esa patria virtuosa que soñaron tantos hombres cuyos nombres fueron hoy aquí invocados, San Martín, Bolívar, Artigas, yo le agrego a Manuel Belgrano, a Mariano Moreno, a la Juana Azurduy, convertida en generala del Ejército Argentino por esta Presidente, a Manuela Sáenz, a tantas mujeres anónimas, a las que acompañaban a los ejércitos libertadores para darles la comida, los víveres y lo que había que darles además a los hombres cuando iban al frente, al combate sin falsos pudores o tonterías.
Figuraos un hombre que hasta entonces sólo ha sido un infeliz, tratado entre guiños y sonrisas maliciosas, disponiendo de la noche a la mañana del destino de nueve millones de individuos, de un poder que sus otros colegas, más avezados y de más prestigio, no disponen, y decidme si tan rápida ascensión no le ha de trastornar la cabeza hasta el punto de no hacerle cometer sino
tonterías.
José Rizal
-preguntó Juan-. Es una mala acción. Dejen que descanse en paz, en nombre de Jesús. -¡
Tonterías! -replicaron los malvados-. ¡Nos engañó!
Hans Christian Andersen
¡Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes, entre los aplausos o entre los desdenes, y entre las coronas y los parabienes y las
tonterías de la multitud!
Rubén Darío
Aquel padre bondadoso gustaba de oír contar a don Juan alguna locura de su juventud y decía en tono jovial, prodigándole el oro: – Querido hijo, haz sólo tonterías que te diviertan.