En el plebeyo barro mal tostado hubo ya quien bebió tan ambicioso como en el vaso Múrino preciado; y alguno tan ilustre y generoso que usó, como si fuera vil gaveta, del cristal transparente y luminoso.
Las mujeres de entonces, como las de ahora, juzgaban de buena fe que no era un abuso de lenguaje, o, cuando menos, un error de observación, la honestidad del baile; y no dudaron un instante en aceptar el propuesto, con tal que fuese por lo fino, y no al grosero estilo de los populares, como los que tenían delante y formaban el principal objeto de la romería; exigencia que manifiesta bien claro, que también, en el concepto de aquellas escrupulosas beldades, las cabriolas y escarceos, según que se ejecuten de abajo arriba ( more plebeyo ) o de acá para allá y en derredor ( more aristrocrático ) son pecaminosos y groseros, o edificantes y solemnes...
Desde que hay mundo, en toda sociedad, el camino del predominio ha estado siempre abierto al talento: en la antigüedad, de la plebe han salido hombres a mandar a los demás; en los tiempos feudales, en los del despotismo más injusto, un soldado oscuro, un intrigante
plebeyo han salido, siempre que han sabido, de la turba popular para empuñar el cetro del mando.
Mariano José de Larra
Se aserraron maderas, se cortaron y clavaron, construyeron el buque de tres puentes. El arquitecto era un plebeyo, pero no por esto carecía de arrogancia, y tenía razón.
Confiere el obscuro y plebeyo Vitunno la vida, y el obscuro y plebeyo Sentino el sentido, funciones ambas que sobrepujan las de los otros dioses en la misma proporción que la vida y, el sentido son superados por el entendimiento y la razón.
Cualquier sujeto, el más plebeyo de los mortales, podía comprar por un florín el retrato de Poldy, expuesto en los escaparates de muchas tiendas de Viena, entre las bellezas de la corte y del teatro, entre princesas, actrices y bailarinas.
Y entonces, el infeliz inexperto e imprudente que tenía la desgracia de ver la función desde las astas del animal no debía esperar auxilio alguno de parte de la nobleza, que tenía por vil y degradante salvar la vida de un
plebeyo.
Mariano José de Larra
No había mucho que la nobleza, celosa del alto honor de morir en las astas de un animal, no permitía que
plebeyo alguno le disputase la menor parte, e inmediatamente se desdeña de lidiar con las fieras, hasta el punto de declarar infame al que va a sucederle en tan arriesgada diversión.
Mariano José de Larra
Soy hombre resuelto y de corazón, que más prefiere levantarse a recibir heridas que doblarse a recoger oro, y cuyo valor se multiplica prodigiosamenle ante la muerte, que otros tanto temen. No creáis que sea yo un pordiosero o un plebeyo cualquiera.
2Los reinos de Portugal son, sin duda, de lo mejor que hay en España, así por la fertilidad de la tierra en algunas partes como por la disposición de las otras para la mercancía, con los puertos excelentes que hay en aquellos reinos; son abundantes de gente y por la disposición dicha, personas de gran caudal y su gobierno dificultoso. Compónese de tres brazos como todos los otros reinos del mundo: eclesiástico, noble y plebeyo.
Calló el león, y con desdén supremo, volvió un poco la cabeza para mirar a su compañero de más abajo, el león sin cicatriz, vulgarmente arrogante, insustancial, cómico, plebeyo.
Ambos alegaban venir, no del padre Adán, que fue un
plebeyo del codo a la mano e inhábil para el uso del Don, sino de reyes, que así pudieron ser los de copas y bastos como dos perdidos; pues si me atengo a lo que dice el poeta de la Henriada, Le premier qui fât roi fût un bandit heureux.
Ricardo Palma