Allí, siguiendo arroyo la amazona vio de negro a una anciana andarse presto; que, más que del cansancio del camino, traía de tristeza gran mohíno.
Este músico, a lo menos, no es de los del hijo del Corregidor, que aquéllos son muchos, y una vez que otra se dejan entender; pero éste, ¡voto a tal que me deja mohíno!
«Ahora verás, quídam pelagatos, la diferencia que va de un furriel de nacionales a una notabilidad política». Preciso es confesar que el señor de Morrión andaba cariacontecido y
mohíno.
Emilia Pardo Bazán
Así a mi parecer lo considero, pues fue el que abandonó el campo primero.» Mientras ella lo alivia del mohíno, con cuerno al cuello y el zurrón a un flanco galopando llegó sobre un rocino un mensajero del cansancio blanco; y al topar al pagano en su camino le preguntó si con escudo blanco y con blanco penacho en la cabeza vio un guerrero pasar por la maleza.
Viendo Bradamante allí a su maga, muda en contento su dolor mohíno, y aquella le hace el caso conocido: que a Alcina fue Rogelio conducido.
Pesaroso sin límite y mohíno, se echó las armas y el escudo a cuestas; y, abandonando el mar, tomó el camino hacia un gran valle entre cerradas crestas, donde una hollada senda a verse vino muy amplia por mitad de esas florestas.
Dijo en esto el de las calzas atacadas muy
mohíno: -Todo eso se entiende con ese escudero, pero no conmigo, a fe de caballero -y tardó a decir caballero tres cuartos de hora-, que es ruin término y descortesía.
Francisco de Quevedo
Quedé yo del caso pasmado; el autor, desabrido; los farsantes, alegres, y el poeta,
mohíno; el cual, con mucha paciencia, aunque algo torcido el rostro, tomó su comedia, y, encerrándosela en el seno, medio murmurando, dijo: No es bien echar las margaritas a los puercos .
Miguel de Cervantes Saavedra
Antes de responder la infame nada, se hace de rogar con insistencia, pensando en tanto el modo en que vengada quede de aquél que le hizo resistencia, que bien a su voluble ingenio vino mudar amor en odio y en mohíno.
Retirose
mohíno el comisionado; pero al llegar a la portería de su convento, saliole al encuentro un fraile en el cual reconoció a fray Venancio.
Ricardo Palma
No tiembla muro así desde el terreno de alto fortín sobre el peñón alpino, cuando el bóreas o el ábrego sin freno arranca de raíz abeto y pino; como tiembla de orgullo el sarraceno, de furia y sanguinosa sed mohíno; y, como el trueno o la saeta surge, ira y venganza a un tiempo en él resurge.
iendo yo niño (de esto hace luengos años) cuando mi madre y mis hermanas preparaban algún amasijo o cosa delicada, para cuya cooperación no necesitaban de mis deditos que en todo se metían, ni de mi lengüita que todo lo repetía, todas decían en coro: «Que lleven a Pachito a casa de su madrina.» Yo escuchaba esta sentencia sin apelación, entre alegre y mohíno, y salía de la casa muy despacio, siguiendo a la criada a media cuadra de distancia, y deteniéndome a cada momento para atar las correas de mis botines y recoger la cacucha que me servía de pelota, y así distraía las penas de mi destierro.