3º - Quedan comprendidos en el artículo anterior todos los jefes y oficiales que se hallaron prisioneros en Casas-Matas hasta el año 1821.
Llegó al riacho y se internó en el pajonal, el diluviano pajonal del Saladito, que ha crecido, secado y retoñado desde que hay paja en el mundo, sin conocer fuego. Las matas, arqueadas en bóveda a la altura del pecho, se entrelazan en bloques macizos.
Sabía que nunca volvería a ver a sus viejos y queridos compañeros, ni a las
matas y flores que lo rodeaban; tal vez ni siquiera a los pájaros.
Hans Christian Andersen
Frente al claro requemado por el sol, las termites habían levantado sus rugosos bloques pardos. En el remate de algunos de estos nidos gigantes brotaban
matas de hierba.
Roberto Arlt
A costa de artimañas y azogadas maniobras, los dos niños, Miguel y yo, fuimos incluidos en la expedición. Había que encaminarse hacia un gran carrizal, de singular varillaje y muy diferente de las matas comunes.
Tu casa y los jardines están rodeados por mis hombres. Escoge: ¿Te
matas o mando yo que te maten? "El hombre de la limosna" reflexionaba rápidamente.
Roberto Arlt
Porcia, reviviendo en el gozo de haberle merecido a su marido parte de su cuidado, y resucitando la voz caída por el desperdicio de la sangre, le dijo: Segunda oración de Porcia -Bruto, en nada tienes peligro: si matas, te debe tu patria su vida; si mueres, te debe por su vida tu muerte.
-No hables así Mangora, -repuso Lucía-; tú tienes un buen corazón, eres de noble raza, y no puedes ser un asesino. Si tú matas a Sebastián, yo también te aborreceré.
10 seña a un hombre que embozado –¡no sé cómo lo repita!– se llegó hablar a la reja, pero la voz tan remisa que nada percebir pude; bien que el alma me decía: ésa es doña Ana, ése es amante que solicita sus favores y tu muerte. ¡Ah villana tiranía de los celos, pues que matas sólo con lo que imaginas!
¿Por qué, si quieres la libertad, no
matas al tirano y evitas de ese modo los horrores de una gran contienda fratricida? ¿Por qué no asesinas al déspota que oprime al pueblo y ha puesto precio a tu cabeza?
Práxedis G. Guerrero
Muchas veces uno pasa de un estado a otro y siente la diferencia hasta en la carretera, el mantenimiento de la carretera, los colores de las matas que siembran a los lados, el peaje, hay un peaje por aquí pero por allá no hay peajes.
Por dicha mayor, Azagra es de condición soberbia, celoso, iracundo: así mis lágrimas y querellas insufribles le serán; querrá que yo las contenga; no podré, se irritará, y me matará. MARGARITA. ¡Me aterras, hija, me matas a mí! ISABEL .