Ejemplos ?
No oía la corriente bajo los arcos del puente... Unos escalones más... luego la arena... el fango... y el agua... hundí mi brazo, el agua corría, corría, fría, fría, fría...
Sin cerrar los ojos, pensó un rato en lo que aquello significaba dentro de sus escalofríos y del roce de los vasos abiertos de su herida con el fango infecto del Yabebirí, y adquirió entonces, nítida y absoluta, la comprensión definitiva de que todo él también se moría —que se estaba muriendo.
Aún más, la carretera al Pasaje era solamente un camino piloto que no podía utilizarse debido al fango ocasionado por el fuerte invierno.
El hombre que había agraviado a mi madre, mutilando su vida, mi padre –¡sí, mi padre, pues no podía dudarlo ya!–, yacía en el fango a mis pies.
Se acentúa el bochorno del mediodía, perturba los sentidos el olor a fango que exhalan las aguas calientes, cortadas por el bongo.
Estamos muy bien. ¿Sería tomarnos excesiva libertad invitarlo a nuestro substancioso fango? De seguro que estará fatigado del viaje.
Porque esta Tierra que pisamos, estas piedras y todos estos lugares que habitamos, están enteramente corrompidos y roídos como lo que está en el mar está roído por la acritud de las sales. Tampoco crece en el mar nada perfecto ni de precio; no hay en él más que cavernas, arena y fango, y donde hay tierra, cieno.
No deben continuar su inexplicable existencia, no han de vivir más. El fango tiene que secarse al contacto con el viento para volverse tierra...
arta LVIILos primeros movimientos son irreprimibles Habiendo vuelto de Baies a Nápoles, fácilmente me persuadí de que teníamos mal tiempo, por no exponerme otra vez a subir a la nave, pero había tanto fango a lo largo del camino, que asimismo se podría imaginar que había navegado.
Asimismo, ni que el lugar tuviera claridad, de la quitaría el polvo, que si al raso es una cosa pesada y molesta ¿qué hacer allí, donde se revuelve sobre ella misma, y donde, cerrada y sin ninguna espiral, cae sobre lo mismo que la ha levantado? Dos molestias contrarias sufrimos a la vez, ya que en el mismo camino y el mismo día, padecimos el fango y el polvo.
Entre el Aqueronte y el Océano corre un tercer río, que no lejos de su fuente cae en un vasto lugar de fuego, donde forma un lago mucho más grande que nuestro mar y en el que se ve hervir el agua mezclada con fango, y saliendo de allí negro y lleno de barro recorre la Tierra y va a parar a la marisma Aquernoiada sin que sus aguas se confundan.
Para usted García Moreno se destaca en la vida política del Ecuador, como una eminen- cia asontadí» entre el fango de la hipocresía, pero bañada con los resplandores del genio.