En materia de decisiones internacionales, los países del Tercer Mundo, aún congregando a la mayoría de las naciones independientes y de la población mundial, cumplen un papel secundario -y en ocasiones subordinado- respecto del que tienen las naciones más poderosas.
Hay que aclarar que, en francés, tiers monde significa Tercer Mundo en el sentido de tercero en una clasificación y no tercero a la hora de contar del uno al tres (troisième y tiers son sinónimos).
El término se hizo famoso durante la Guerra Fría, cuando algunos países se calificaron a sí mismos como pertenecientes al Tercer Mundo, debido a que no estaban alineados ni con la OTAN ni el Pacto de Varsovia.
l término Tercer mundo fue acuñado por el economista francés Alfred Sauvy en 1952, realizando un paralelismo con el término francés Tercer Estado, para designar a los países que no pertenecían a ninguno de los dos bloques que estaban enfrentados en la Guerra Fría, el bloque occidental (Estados Unidos, Europa Occidental, Japón, Canadá, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y sus aliados) y el bloque comunista (Unión Soviética, Europa Oriental, China).
Dentro de la teoría del Tercer Mundo, también se encuentran países europeos como Suiza, Austria, Suecia, Finlandia, la ex Yugoslavia o la República de Irlanda.
¿Qué es ser un país del Tercer Mundo? Es no poseer la fuerza nuclear para la paz o para la guerra; no haber trascendido formas primarias de explotación agropecuaria; no ser fuente de desarrollos científicos y tecnológicos y tener, al respecto, dependencia de los países industrializados; es adquirir bienes de capital, maquinaria cara, y técnica que, en muchos casos, ya no debería de usarse; es tener limitaciones en el comercio internacional, por no ser metrópoli de un viejo imperio, o de zonas garantizadas como mercados seguros por 'a fuerza de las armas; es tener grados de dependencia política e ideológica de otros países; es vender materias primas baratas y comprar caro productos industriales, en beneficio de los factores de la producción de la metrópoli.
Así contribuiremos a evitar que los dilemas auténticos de la humanidad se conviertan en lenguaje publicitario, en artículo de consumo, en caricatura de una verdad que para el Tercer Mundo, se expresa en términos de explotación, desigualdad e injusticia.
afanes de libertad y de justicia, es conocer la existencia de una oferta de instrumentos para mejorar la vida del pueblo, y saber que no se dispone de los recursos para obtener lo necesario y saber de que muchos de estos bienes son inalcanzables; ser un país del Tercer Mundo es, por ello, colocarse en una situación frecuentemente de angustia o desilusión.
Se pretende ignorar la potencialidad revolucionaria de los habitantes del Tercer Mundo, cuya angustia creciente los lleva a plantear las alternativas del siglo XXI.
La explosión demográfica, por ejemplo, no constituye un hecho autónomo sobre el cual pueda operarse para aliviar las tensiones del Tercer Mundo.
Las relaciones con el Tercer Mundo / No Alineados, no pasaba por un buen momento, habida cuenta de ciertos problemas recientes que habían generado oposición en estos foros.
una estrategia ni a largo ni a corto plazo, que llaga caso omiso de las circunstancias mundiales contemporáneas. México es un país del Tercer Mundo.